Introducción

Respira, siente, aprecia, toca, vuelve a respirar, invocas su nombre en tus labios, suavemente dejas caer las palabras, recita, llora tranquilamente, mira de nuevo, estas arriba de ella, tus brazos te sostienen, están a un costado de su cabeza, sientes su respiración, húmeda, caliente, ahora ella dice algo, tú nombre sale de sus labios hacía los tuyos, se hunden en un beso, regresas lentamente a tu postura anterior, la ves, el brillo de su collar dorado con tonos azules cae poco a poco cuando la luz se esconde, sus lentes yacen tirados a un lado de la cama, el cuarto se vuelve un espacio donde solo están ella, tú y su frágil amor mutuo, se desprenden de las prendas, se babean, se desean ahora, el calor los funde en un sólo ser, los jadeos se vuelven uno en el unísono, usa tu espalda como un lienzo en blanco, traza líneas al azar de color rojo, te abraza poco a poco, vas desapareciendo y te envuelves en ella, su corazón se vuelve uno, ya no son solo tus manos, son sus manos, no son tus pies, son sus pies, las sábanas desaparecen, revives, miras lentamente el techo mientras acomodas sus piernas, sus jugos corren por la cama, te llama con las manos, ahora el silencio es total, es dulce. Poco a poco vuelve la conciencia, entrelazas su mano con la tuya y la sábana, te miras en sus ojos, te pierdes, ¿Estás enamorado? ¿O caso solo juegas a eso? No, yo no… ¿Pero ella? Se funden en besos, pequeños, asquerosamente cursis, de nuevo retoman su ritual, ahora ella es tu cielo, va directo a tu pecho, se recuesta, pasea sus manos, de nuevo son pinceles. Juega con tu ser, te revive, te siente, te hace ceniza. Te vuelve a construir, te forma con sus manos como si fueras barro fino, te moldea a su gusto por que sabe que te has rendido ante ella, que ahora eres su esclavo. Amor masoquista. Vuelve el calor, la humedad es ya intensas, te desmayas suspirando su nombre mientras su cabello te rodea, va cayendo poco a poco hasta tocar sus corazones, descansan sobre flores frescas, la humedad ya es insoportable pero no importa, sus bocas luchan al grado de derramar un toque rojizo, va descendiendo por tu barbilla un liquido un poco más espeso, es su ser. Ella manda, toma tus manos y las pone en su cintura, le dibujas los costados con movimientos sin dirección, estas inconsciente,ella mira el techo y tu la miras a ella, se regocijan, es mutuo, te vuelve su posesión, te exprime cada gota de tu ser. Te cansas, te quieres vengar, tomas ahora tú el mando, la avientas con fuerza, la besas con presión, se rompe el silencio, comes su fruto, miras el horizonte, se vuelven liquido, huyen entre las sabanas, se esconde pero en realidad quiere que la tomes, vuelve a ti, la partes, la unes, el calor es aún denso, la llevas al más bajo mundo para traerla de nuevo como santa. Se desmaya entre tus brazos, fumas, bebes agua, de nuevo al espejo, te lavas la cara, ella duerme. No sabes que eres, no sabes que sientes.

-Anónimo.

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