Paganismo y fiestas de la última cosecha

Si bien la mayoría cree que nuestro tradicional Día de Muertos y Halloween solo tienen en común las fechas, esa certeza es un error garrafal, histórico y desde luego teológico. Ambas celebraciones tienen muchísimos cruces de camino, más de los que podemos imaginar; pero para aclarar la nube es necesario que fijemos nuestros ojos en el pasado… hace más de 2015 años exactamente.

Cuenta la historia que antes de que naciera Jesucristo y el cristianismo religioso todas las personas que habitaban este planeta -sin importar continente, frontera, lengua, color y posición- adoraban a los primeros dioses; esos que habitaban en la profundidad del bosque, en lo alto de los cerros y entre los mares y los ríos. Pero esta no es una clase de mitología mundial, así que atajaré el tema refiriéndome solo a dos culturas: La celta y la Mexica (o Azteca)

Los Druidas llamaban “Samhain” a la fiesta que celebraban entre el 1 y el 7 de Noviembre -en el actual calendario gregoriano-  en dicha celebración, los druidas (los grandes “sacerdotes” de los celtas”) invocaban el espíritu de sus ancestros justo después de la última cosecha para compartir con ellos su alegría o su pena. Durante la celebración, usaban máscaras talladas en madera ¡eran animistas! y con sus rostros cubiertos eran capaces de ahuyentar a los malos espíritus y proteger de esta manera  a los espíritus de sus ancestros; también las usaban para llevar a cabo rituales sexuales ya que la Diosa Epona bendeciría estas uniones. En aquél entonces no existían los cementerios tal y como los conocemos ahora, pero el cuerpo del ser querido que moría era enterrado en la fosa familiar o en los linderos del poblado y era allí adonde los celtas llevaban la fruta o el grano cosechado para compartirlo con los muertos. También prendían fogatas y celebraban -vivos y muertos por igual- con música, banquetes y los  ritos necesarios antes del fin del ciclo.

Cuando el cristianismo se extendió como plaga por Europa, el “Samhain” fue absorbido por la nueva religión para transformarse en el Día de todos los Santos «All Hallow’s Eve» y con la colonización inglesa hacia el norte del continente y la llegada de emigrantes europeos de pueblos distintos y lenguas distintas la celebración comenzó a ser llamada Halloween; algunos ritos celtas prevalecieron: las máscaras para alejar a los malos espíritus, las calabazas de la última cosecha y las fogatas.

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Los mexicas por su parte también celebraban la última cosecha, para tal caso tenían dos fiestas “religiosas” durante finales de octubre e inicios de Noviembre: Xocotlhuetzi y Tlaxochimaco. La primera en honor del Dios Xócotl (el árbol viejo) la segunda en honor de Huitzilopochtli y Mictlantecuhtli; en ambas fiestas, el valor, la fuerza, la fe y el recuerdo presente de los ancestros eran imprescindibles para este pueblo. Habían “torneos”, danzas, cánticos y diferentes rituales en los que la comida, bebida y las flores eran pilares importantes para las celebraciones. La muerte no era un “elemento” exclusivo de ellas pues ellos sabían que les acompañaba cada día sin embargo la belleza marchita de las flores cortadas representaba la transformación que todo ser y cosa tendría que afrontar al caminar entre el umbral de la vida y la muerte.

Al dar inicio la colonización española a los pueblos indígenas en el país, sucedió exactamente lo mismo que en cada rincón que el cristianismo tocó: Sincretismo espiritual. Ya existía el “Día de todos los santos” y por orden del Papa Gregorio  fue cambiada de fecha del 13 de mayo al 1 de Noviembre, así que la re-absorción de las fiestas mexicas fue relativamente rápida; con lo que Roma no contaba era con que el catolicismo mexicano terminaría siendo tan folclórico y místico como su religiones antiguas; fue así que nació el día de muertos. Una fiesta que también conserva varios elementos de su pasado: el copal, las flores, los alimentos, bebidas, la llegada del espíritus de nuestros ancestros y desde luego, nuestra compañera diaria: La muerte.

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Como podrán ver hay muchas cosas en común entre Halloween y Día de Muertos; sus orígenes eran parecidos aun cuando los celebraban personas completamente distintas y ajenas.

El Halloween no nació en Estados Unidos, no es una fiesta gringa; de la misma forma el Día de Muertos no es una fiesta meramente indígena, sino mestiza, pero ambas por igual vienen cargadas de culturas con raíces fuertes. No debemos menospreciar sin conocer, pues una vez que conozcamos podemos entender y valorar lo que antes fueron, lo que ahora somos y lo que probablemente seremos.

Una cosa más que tienen en común el Halloween y el Día de Muertos es que fueron “aspiradas” por igual por el capitalismo; que ahora todo se trata de vendernos la cultura y que nosotros la compremos es una cosa muy diferente, por eso hay que fijarnos en el contenido y no en las formas.

Por último les dejo una imagen de Nahualo en caso de que el texto anterior no haya hecho meca en sus corazones entonces solo diviértete y no olvides preservar tus tradiciones.

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