Desde muy joven la celebración de los muertos ha sido inspiradora y atractiva para mi, incluso antes de saber que me dedicaría a la fotografía me gustaba plasmar mi entorno en dibujo y en calaveritas.

México es rico en tradiciones y culturas, pero sin duda la muerte encabeza el top de festividades más fuertes en la nación, ya que el mexicano no se burla de la muerte, el mexicano venera al a muerte, y es que desde muy chicos comprendemos que la vida es un ciclo que un día terminará.

Como mexicanos tenemos una profunda conexión con la muerte, lo que ha resultado interesante ante la vista del mundo entero, usándolo como parte de sus películas e historias que han dado a conocer más ampliamente esta tradición.

Desde los pueblos prehispánicos esto ya era algo común y entendible puesto que la muerte no era algo de lo que se tenía que temer, muchos servían de sacrificio sabiendo que esto era uno de los privilegios más grandes de esa época, además de formar parte de un ciclo de regeneración.

Viene a ser curioso el pensar que México es uno de los países con índices de violencia y muertes más altos, por lo que de alguna forma el Día de los Muertos es ahora nuestra forma de lidiar con ello, reconocer la realidad y recordar a quienes formaron parte de nosotros en vida.

Hace un par de años un amigo muy cercano falleció de cáncer, yo estaba fuera del país, por lo que no pude asistir a su funeral. Recuerdo bien las 12 horas de vuelo pensando sobre la muerte de un amigo, un joven que trabajaba, estudiaba y ayudaba en casa, siempre con una palabra de aliento para sus amigos, se había ido.

Un par de meses después de esto, como un chiste oscuro, sufro un accidente del cual puedo decir con certeza que viví para contarlo.

Esto me llevó a reflexionar más sobre el tema, la muerte es un instante en nuestras vidas, y el mexicano no lo celebra solo un par de días al año, lo llevamos a diario, recordando a aquellos que nos enseñaron, nos marcaron y quienes dejaron una parte de ellos en nosotros.

Nacho Vegas, cantautor español, dice en su canción Serie Negra

“…Gente nace y gente muere cada día…”

Siempre he pensado esta frase como una referencia a que la muerte es una forma de decirnos que la vida se va, somos impermanentes en este plano, y lo que hagamos de ella dependerá de nosotros y para nosotros, pero también de cierta forma dejando marca en otros que nos recordarán.

El Altar

Una de las cuestiones que más me gusta de la celebración de muertos es la ofrenda o altar dedicado a esas personas que ya no están presentes.

Comida, bebida, dulces y cosas que el difunto disfrutaba son parte de lo que la adaptación del altar ahora lleva. Si bien como tradición debería ser construido con 7 escalones y en cada uno de ellos tener elementos específicos, se han realizado adaptaciones en los que se reduce el tamaño, y se colocan solo ciertos elementos representativos.

Sin embargo, México se caracteriza por poseer su propia adaptación del altar de muertos y al mismo tiempo conservar rituales prehispánicos.

El Ritual

2018 y 2019 han sido años en los que he podido apreciar más los rituales de la muerte desde diferentes perspectivas, ya sea desde el punto occidental refiriendo al Halloween, la perspectiva budista en bañar los cuerpos en el Rio Ganges para después cremarlos y tomar las cenizas depositandolas en el Ganges, y claro esta la versión mexicana desde el punto moderno en el que veneramos la muerte de nuestros fieles difuntos con el tradicional altar y oraciones, así como la visión prehispánica como lo fue este año en conmemoración de los 410 años del Convento de San Agustín, donde se realizó una ofrenda acompañada de un ritual interpretado por concheros locales.

Conchas en pies y manos que con el movimiento generan un ruido arcaico, humo y poca luz en el patio principal de la casa de la cultura de Celaya, pintaba el escenario en el que en el centro de este mismo se encontraba el cráneo de una chica encontrado durante la restauración del lugar.

El ambiente místico que rodeaba el lugar mientras los espectadores veían las danzas tradicionales, un ritual poco usual y tradicional que se ha perdido con el tiempo debido a la invasión occidental.

¿Qué sigue después?

Esta ha sido una de las preguntas más grandes del ser humano, mientras que algunas personas creen que solo estamos de paso, otros creen en la vida después de la muerte, ya sea como energía que viaja al universo, así como un paraíso de descanso eterno, al seguir ambas premisas, la duda ha sido el ¿qué sigue después?.

Yo era muy chico cuando un familiar cercano a mi padeció un infarto cardiaco que le provocó una muerte clínica de 90 segundos, quien menciona que fue un tiempo extraodinariamente largo en el cual pudo ver su cuerpo en la cama del hospital mientras el estaba flotando sobre este, y fue cuando la famosa luz apareció, en el final se encontraba su madre quien no le permitió morir empujandolo de nuevo a su cuerpo y fue ahí cuando lograron reanimarlo.

¿Es entonces aquella luz real?, ¿Qué hay después de la muerte?

Desde la antigua Grecia se menciona el hecho de la reencarnación, al igual que el Budismo e incluso nuestras propia cultura, de la cual se tomaba la muerte como vida, fertilizaba la tierra y alegraba a los dioses quienes proveían con la promesa de una mejor vida de acuerdo a la ideas politeístas de la época.

Con la conquista española y la nueva idea del cristianismo se adopto la idea de que existen diferentes espacios en los que el alma trasciende según tus actos en vida, siendo juzgado por un único Dios.

Sin embargo esta idea ha ido trascendiendo en la juventud y las nuevas generaciones quienes se cuestionan más sobre la existencia de una vida después de la muerte creyendo más en temas como la reencarnación y la transmutación del ser.

Las Luminarias

En Celaya aún se sigue la idea de que el alma trasciende, como parte de la cultura mexicana en la que los días primero y segundo de Noviembre los difuntos regresan al plano terrenal para de cierta forma convivir con los familiares que han realizado su ofrenda.

Y es entonces que el segundo domingo del mes de Noviembre se realiza el tradicional Paseo de las Luminarias, el cual es el último adiós a nuestros difuntos en el cual se realiza un desfile por algunos barrios de la ciudad en los cuales se pueden apreciar alumbradas que sirven como luminarias guía que al final del recorrido terminan en el panteón. Esto con la idea de ayudar a volver a las almas a su lugar de descanso para esperar un año más en el que puedan regresar a hacernos compañía.

Es así como una de las celebraciones más antiguas y místicas de México termina, dejando el recuerdo y la memoria de los seres queridos quienes esperaran un año para visitarnos, mientras que nosotros los mantenemos vivos día con día.

Puedes disfrutar del Paseo de las Luminarias este domingo 10 de Noviembre en punto de las 18 horas comenzando en la calle Ferrocarril Central cruzando por calles de los alrededores terminando en el Panteón Municipal Norte.

¿Qué idea tienen ustedes sobre la muerte?

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