Esta historia comienza como todas las buenas historias, con hombres y mujeres maquillados, danzantes tradicionales, prehispánicos, fuego y un camino a la muerte.

En un México dominado y conocido por su amplia cultura de la muerte (como mencionaba en un articulo previo), la ciudad de Celaya cuenta con una de las tradiciones más hermosas que se conocen en la ciudad, y que con los años ha tomado cierta relevancia para los habitantes de la misma.

Siempre me he sentido atraído por la cultura de la muerte, no solo en México, la percepción que cada país tiene acerca del tema es particularmente parecida con la nuestra, yendo desde las religiones tradicionales como el cristianismo y el catolicismo, ahondando el la percepción budista hasta llegar a las religiones más antiguas de nuestro país.

Es bien sabido que las antiguas civilizaciones del suelo mexicano poseen mucho interés en la cultura de la muerte, intereses que con el tiempo y la invasión española y occidental se han ido perdiendo hasta no dejar más que pequeños remanentes de lo que ahora ciertos departamentos de arte y cultura buscan rescatar.

Celaya, ha sido turísticamente reconocida por su tradicional cajeta principalmente y no dejando de lado, la Bola del Agua; pero ha sido puesto en el ojo de los turistas latinoamericanos, europeos, americanos y asiáticos por su tradicional y conmemorativa “segunda” celebración de Día de Muertos.

El segundo domingo de Noviembre, pasado el Día conmemorativo oficial a nivel nacional, el municipio celebra nuevamente con el tradicional desfile del Paseo por las Luminarias, ¿Pero de dónde surge esto? ¿Cuál es el origen, motivo y razón de festejar nuevamente un día extra?.

Durante 1890 cuando se realizan las remodelaciones de lo que ahora es el Panteón Norte de la ciudad, muchos cuerpos se exhumaron de las tierras en las que se encontraban para ser llevados directo al campo santo para el descanso perpetuo. Siendo época en la que el alumbrado público aún no existía en la ciudad la gente prendía fogatas o alumbradas que servían para iluminar el camino directo al cementerio.

Con el paso del tiempo se adopto esta tradición como lo que ahora conocemos como el Paseo de las Luminarias, donde cientos de personas buscan conmemorar personajes de la historia, algunos grupos danzantes se integran a la caravana para realizar rituales y presentaciones de sus tradiciones, con el fin de acompañar a los muertos hasta el final del camino, el Panteón Norte.

He de admitir que he pasado gran parte de mi vida joven y adulta en la ciudad de Celaya, y aunque he tenido la oportunidad de conocer otros lugares de nuestro país, el municipio es el único que cuenta con una doble celebración de este tipo en la que hombres, mujeres y niños con mascaras buscan de forma representativa disfrazarse y conmemorar a quienes ya no están en vida.

La calle de Ferrocarril Central comienza a llenarse desde temprano, eran las 5 de la tarde cuando llegué en esta ocasión, se veían ya caras pintadas, coloridos disfraces y mucha actitud, aún cuando el sol pegaba con su resolana los participantes estaban a pie de cañón listos para celebrar. Cuestión de minutos más gente se agregaba a las filas, muchos ubicando su lugar, otros posando para las fotos, admito que uno como fotógrafo de archivo busca tratar de tomar siempre el proceso antes de cada evento, dando el plus al trabajo y ayudando a conocer un poco a los participantes y sus disfraces.

El recorrido de por lo menos tres horas a través de los barrios de Celaya se ha vuelto una actividad familiar, las filas de personas a la expectativa de personajes podrán ver, ya que por un momento estos se transforman de los tradicionales catrines y catrinas con atuendos hechos totalmente a mano con materiales reciclados, de igual forma dando vida a camoteros, estatuas, revolucionarios, novias y músicos.

Pero sin duda quienes desde el año pasado que pude capturar esta celebración con mi cámara y que me han dejado con ganas de ver y conocer más han sido los concheros y danzantes prehispánicos, grupos como los Guamares, con los cuales este año realicé la mayor parte del recorrido, me dejaron con un gran interés en conocer más sobre el como manipulan y controlan el elemento fuego. Pero también los sonidos de las conchas en pies y manos, danzas con gritos guturales tratando de imitar animales así como seres sobrenaturales.

Esta celebración año con año ha ido en aumento, atrayendo a turistas que buscan agregarse a la caravana disfrazados, entre ellos Chilenos, Argentinos, Japoneses y Norte Americanos.

De igual forma esto ha sido un foco de atención para turistas que trabajan con la plataforma de YouTube que en busca de conocer más sobre la cultura mexicana, y que como antes mencionaba se sienten atraídos por esta cultura de la muerte que poseemos como mexicanos, vienen directo a la ciudad quedándose desde días previos a la celebración hasta un día o dos después de la misma, terminando más que emocionados por lo que han visto.

Este año tuve la oportunidad de ayudar a un amigo que se dedica a la creación de contenido audiovisual, Todd Hata acompañado su equipo Jason y Brittany se adentraron conmigo a lo más profundo de la celebración visitando el Panteón Norte acompañados de Fernando Krissant quien les contó un poco de la historia del lugar y como fue que la tradición comenzó; el resultado final fue ver sus caras de satisfacción haciendo mención “esto fue mucho mejor que la celebración de la Ciudad de México”.

Reconocer que tenemos una de las celebraciones más increíbles del país es saber que no hemos dejado atrás muchas de nuestras raíces que nos han hecho y formado la cultura que ahora disfrutamos, ¿seremos capaces de mantener todo este legado cultural? Supongo que esto dependerá de como logremos transmitirlo a alas futuras generaciones.

Ya ha pasado casi una semana desde que esto se llevó a cabo, la ciudad aún habla y menciona aquel día místico lleno de emociones y sensaciones, las redes sociales aún tienen menciones fotográficas, y aunque los medios se mueven rápido estoy seguro que por un tiempo más las evidencias de aquel día seguirán apareciendo, porque este fue el segundo adiós, y como diría el maestro Cerati “Decir adiós es crecer”.

¿Cuánto conocen ustedes sobre esta celebración?

¿Caminarían por dos o tres horas un recorrido disfrazados tradicionalmente?.

Deja tu comentario